Lean el libro

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Seguí leyendo algunos libros más y tomé el penúltimo de los cincuenta y tantos títulos: Reboundings de Daniel Buren ($10).

Los escritos de Buren y sus estrategias me habían interesado en el pasado. (El incidente Haacke es memorable; ver Framing and Being Framed de Hans Haacke, 1975, p. 140, $9.95). También recordaba su nota de aviso en un libro anterior Sail / Canvas: Canvas / Sail (Berlín: Kunstlerprogramm, 1975): «Todas las fotografías reproducidas en este libro son souvenirs, documentos de una obra. No la pueden reemplazar. Únicamente muestran que la obra se realizó, y se pide al lector que recuerde que la pueden falsear…». No se ha de ver por tanto ese libro como una obra de arte. Al abrir Reboundings me di cuenta pronto de que la foto en color de adultos y niños japoneses en trajes tradicionales, que estaba en la cubierta, no tenía conexión directa con el tema del libro, sino que era simplemente una foto de souvenir. Intrigado, seguí leyendo.

El libro de Buren es una discusión, cinco años después, de su participación en la exposición documenta 5 de 1972 en Kassel, Alemania Occidental. Sugiere que Carl André, Robert Smithson, y otros que rechazaron la invitación a participar, eran al menos parcialmente conscientes de la forma en que su trabajo sería manipulado por los organizadores. El objetivo principal de Buren son ciertamente los museos y los organizadores de exposiciones. Se refiere a los últimos como «artistas/hacedores de exposiciones» y sugiere que estas personas únicamente usan las obras de arte como toques de color en su pintura, esto es, la exposición, castrando así las obras individuales. El mismo Buren no hubiera participado si no hubiera previsto esta ‘trampa’ y hubiera ideado una forma de subvertir las premisas de la exposición.

Usando el papel a rayas que es característico de su obra, en esta ocasión blanco sobre blanco, Buren lo pego a la pared, no sólo de la sección a la que «pertenecía» sino también en otras seis secciones de la gran exposición. Posteriormente, estas últimas obras fueron parcialmente cubiertas por las pinturas y pósteres de otros artistas que constituían las diferentes secciones. Buren creó así una contradicción por la cual su papel a rayas era una «pintura» en una sala pero solo «papel pintado» en otra.

Buren nos informa en su prefacio que este trabajo fue rodeado por un «silencio universal», y que, en cierto sentido, este silencio «lo había preservado de cualquier neutralización». Siendo consciente, sin embargo, de que «la nueva luz lanzada sobre la obra por la publicación de este libro genera una contradicción que … perjudica la hermosa integridad que esta obra ha mantenido», concluye que publicar «es preferible a un silencio altivo … del cuál el único beneficiario es el sistema».

No quisiera tergiversar a Buren. Baste decir que su acusación al «micro-sistema del mundo del arte» y, por extensión, a «la ideología burguesa» es mesurado pero mortal. También tiene muchas cosas que decir de naturaleza más general. Lean el libro.

Habiendo leído Reboundings, me di cuenta de que no podía mantener mi postura quasi-objetiva al escribir sobre estos libros de artista; de ahí mi decisión de abandonar lo que había escrito, introducir la primera persona del singular, y volver a comenzar con una explicación autobiográfica. No puedo pretender por ello haber escapado de la regañina general de Buren. Simplemente ofrezco esta forma de proceder como testimonio del efecto acumulado de leer, en orden casi aleatorio, ciertos libros de artistas, y Reboundings en particular.

Lo que ha hecho para mí este ejercicio es reafirmar el poder del libro como arma; me parece irrelevante en este momento si el libro es «arte» o no. Así como el gran arte puede subvertir nuestros cómodos hábitos perceptuales, intelectuales y emocionales, también los libros pueden hacerlo. Cuando leía la afirmación de Adrian Piper en Talking to Myself de que el mundo del arte seguía «más y más débilmente cada año», pensaba que estaba siendo demasiado optimista. Ya no estoy tan seguro. Los libros de artistas han sido, están siendo, y serán manipulados; pero pueden todavía, en virtud de su número y su difusión casi aleatoria, escapar de las garras de los «artistas/hacedores de exposiciones» y, espero, del artista/crítico de libros.

— Clive Phillpot, Artists’ Books
En Clive Phillpot, Booktrek, JRP | Ringier & Les presses du réel, 2013. Publicado originalmente en Art Journal, Spring 1980, pp. 213-217

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