Un buen amante

Un buen amante se conducirá con elegancia tanto en la oscuridad como en cualquier otro momento.  Se deslizará de la cama con una mirada de consternación.  Cuando la mujer le suplique: «Vete, amigo, está aclarando.  Nadie debe verte aquí», él lanzará un hondo suspiro revelador de que la noche no ha sido suficientemente larga y que abandonar a su dama lo hace sufrir.  Ya de pie, no se vestirá de inmediato, sino que acercándose a su amada le susurrará todo lo que ha quedado sin decir durante la noche.  Incluso ya vestido, se demorará ajustándose el cinturón con gestos lánguidos. Luego levantará la celosía y permanecerá con su dama de pie junto a la puerta, diciendo cuánto lamenta la llegada del día que los apartará, y huirá.  Verlo partir en ese momento será para ella uno de sus más deliciosos recuerdos.

— Sei Shōnagon, El libro de la almohada (枕草子 makura no sōshi), c. 1000.

2 comentarios en “Un buen amante

  1. Vaya! Yo creía que bastaba con un cigarrito y salir pitando para contárselo a los amigos. Pero qué es eso de demorarse «ajustándose el cinturón con gestos lánguidos». Ay dios, qué mal he quedado con Pilar Rubio! Ya podías haber posteado esto antes

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