Empatía

20151230_133143Cemre Yesil, Maria Sturm, For Birds’ Sake, La Fábrica, 2016

Cuando uno se acostumbra a libreras que tratan cada ejemplar de su tienda con cariño y dedicación, salir de esa burbuja de bienestar se convierte en toda una lotería en el peor de los sentidos: puede que encuentres algo ahí fuera, pero lo más seguro es que pierdas el tiempo y las ganas de volver a salir.

Pero alguien que se ha dejado el cuello y los ojos durante años rebuscando en los pocos estantes dedicados a la fotografía de grandes almacenes y librerías de franquicias, lo de probar suerte es algo que viene de serie. Así hemos sobrevivido al frío invierno editorial, es normal que no perdamos la costumbre en medio de una primavera rebosante de publicaciones.

Gracias a las viejas costumbres de supervivencia tengo entre mis manos un ejemplar crecido en cautividad pero milagrosamente sano y bien cuidado. Y no era fácil, solo hay que ver el entorno donde ha sido criado, una máquina de negocios con múltiples tentáculos que, de un tiempo a esta parte, ha fijado su objetivo comercial en los fotolibres, quien sabe bajo qué siniestra estrategia de qué oscuro despacho de marketing. Este ejemplar es For Birds´Sake, de las fotógrafas Cemre Yesil y Maria Sturm.

Atendiendo a la información de la web de La Fábrica, solo tengo la certeza de que habla del cuidado de aves en Estambul. Tampoco en el stand de Fiebre Photobook donde este libro fue adquirido sabían mucho más, pese a ser un libro editado por la propia Fábrica. Con tan poco cuidado y esmero, uno podría pensar que no es un libro del que siquiera en esta empresa sepan que existe. Pero, por suerte, eso da igual, todo lo que hay que conocer está en el libro, por algo es un ejemplar que se ha hecho fuerte pese a la adversidad.

Interpretando las señales que el propio libro lanza a quien lo lee, For Birds´Sake parece hablar sobre hombres que crían aves. Vemos a los hombres, pero no a las aves. Éstas viven a cubierto bajo telas que ocultan su visión del exterior (muy acorde con el trato de La Fábrica al propio libro), y por lo que cuentan las imágenes, parece que sirven con sus cantos al entretenimiento de sus ensimismados criadores.

A lo largo del libro, se despierta en mí un sentimiento de empatía hacia esas aves, pese a que no se pueden ver en ningún momento. Es reseñable la capacidad de Cemre Yesil y Maria Sturm a la hora de remover emociones de una manera tan delicada e inteligente, con la misma materia prima pero en una dirección prácticamente opuesta a una obra maestra como Paloma al Aire de Ricardo Cases.

Termino el libro preguntándome si hay mucho más detrás de estos hombres criando aves, si no es acaso una metáfora del trato de dichos hombres a las mujeres, hay una imagen que ofrece una pista que puede ser importante en este sentido: Un brazo tatuado, entiendo que de uno de estos criadores, con una paloma y una mujer, en una doble página con una de las jaulas que se pueden ver por todo el libro. Sería difícil no conectar una cosa con otra, aunque no haya referencias explícitas.

Con esta pregunta me quedo pensando si esta empatía podría suceder con imágenes explícitas de aves encerradas. O mujeres, si esa fuera realmente la metáfora buscada. Hay trabajos que han pretendido hablar de ello, casi siempre desde una perspectiva colonialista, clasista o desde el privilegio de ser libres (es decir, hombres) y tener una cámara como herramienta. Es de agradecer que exista un trabajo como el de Cemre Yesil y Maria Sturm para comprobar que se puede hacer de otra manera.

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4 thoughts on “Empatía

  1. A juzgar por el tamaño reducido de las jaulas y el hecho de que esten tapadas, parece que se trata de pájaros de canto.
    Excelente artículo, pienso que la primera parte de este, tendría que estar en la sección de pedradas…

    • Un poquito sí, y justo ahora que parece que el transatlántico está variando el rumbo y nos está regalando libros tan interesantes como éste, o Moisés, de Mariela Sancari…

  2. De todas formas, después de 20 años de vida, con la millonada en subvenciones que habrán recibido por Photoespaña y demás, que cambien de rumbo aprovechando la pequeña corriente generada desde la base por gente precaria y desinteresada, pues toca las narices, sinceramente. Podrían devolver estos años de I+D que van a aprovechar de muchas maneras, por ejemplo aceptando las críticas.

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